Paro, un virus contagioso

A lo largo de la historia, la marginación ha formado parte de todas las sociedades. En la Edad Media, por ejemplo, los leprosos o esquizofrénicos residían apartados de la civilización. Tanto sabios como ignorantes vivían a espaldas de esta realidad por temor a contraer dicha maldición. Tampoco es necesario irse tan lejos en el tiempo para corroborar este fenómeno sociológico. Es el caso de los años 80 y la aparición del sida. Muchos enfermos tuvieron que buscar cobijo entre aquellos que veían más allá de su dolencia, es decir, se fijaban en su condición de ser humano. Pienso en la Madre Teresa. Ella cuidó a leprosos y a seropositivos, ajena a los estigmas que la sociedad les imponía.

MadreTeresa_IsaPiBlog

Estos días, en Croma TV, sucede algo parecido. Todos temen contagiarse de la enfermedad del despido. Existe el rumor que van a echar a unas 10 personas de la plantilla. Parece ser que las víctimas de este fatal desenlace serán los redactores del programa de deportes. No hay nada que hacer con sus desastrosos datos de audiencia. Han puesto, sin éxito, todos los medios a su alcance para remontar unas cifras en continuo descenso: han aumentado los niveles de radicalidad, han enfrentado cara a cara a tertulianos antagónicos y el lenguaje se ha configurado aún más de insultos y agresividad.

Ahora el equipo del programa de deportes se han convertido en los leprosos de la redacción. Nadie habla con ellos. Nadie sale a fumar cuando ellos están. Nadie ríe sus gracias. Nadie contesta a sus preguntas. Nadie les invita a un café. Nadie les hace un favor. Y cuando hacen una propuesta interesante se les hace el vacío.

Contagio_IsaPiBlog

Según un pacto tácito, el mero hecho de mostrar cierta complicidad por alguno de ellos podría entenderse por los superiores como una muestra de apoyo y rebeldía, en otras palabras, un modo de ganar puntos a la hora de ser el próximo despedido. Esta regla no escrita, absurda y supersticiosa, la hemos alimentado los propios trabajadores de Croma TV, acojonados por un posible despido.

Así que la diferencia es nimia entre las personas incultas y analfabetas que creían que la Tierra no era redonda, porque el suelo que pisaban era plano, y las que creen que por compartir una conversación con una persona a la que van a echar se van a contagiar de la enfermedad del despido.

Y si los mismos trabajadores no mostramos un poco de sensibilidad y empatía hacía esas personas que han tenido menos suerte, seguramente, el próximo despedido seremos nosotros. La unión hace la fuerza. El miedo ocasiona división y una batalla irremediablemente perdida.

MorningGlory_IsaPiBlog

1 Comment

  1. 26 septiembre, 2014  17:37 by Vanessa

    Esto es realmente genial, eres un blogger muy profesional. Me he unido a tu RSS y deseo leer más cosas en este gran blog. Además, !he compartido tu sitio en mis redes sociales!

    Saludos

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