Nací en los 80. Yo también me comí el marrón de la crisis

A las generaciones nos unen distintos hitos pop que recordamos con enorme cariño y nostalgia. No sólo tocan nuestra vena más sensible cada vez que hay algún tipo de remember en la tele o vemos un vídeo de Youtube de quello, sino que también nos sirven de tarjeta comodín para citas o para establecer ciertos vínculos con desconocidos a los que, a priori, no sabemos qué decirles.

A los nacidos en los 80, en los 90 nos unió Bola De Drac, Club Super 3, Liberad a Willy, las princesas Disney, Solo en Casa o las Spice Girls y los BackStreeBoys; en los albores del 2000 yo siempre tengo una especie de laguna – sí que inicié la universidad pero no tengo ningún producto pop que marcase mi imaginario- aunque sí que todos recordaremos, desgraciadamente, que en los últimos años del 2000 nos comimos el marrón de la crisis porque nos iniciamos en el mundo laboral.

Ahora ha nacido un nuevo hito pop de nuestra generación – de la época veinteañera- y esperemos que así sea, es decir, algo del pasado para la mayoría de nosotros los nacidos en los 80. Conocí a una chica nacida en 1988 y hablando de nuestra trayectoria profesional me dijo: “Nací en los 80. Yo también me comí el marrón de la crisis”. En mi caso, cuando estaba estudiando, todavía era la época de economía boyante, en el suyo ya le decían que no había trabajo.

Recordamos esa época oscura, yo la incluiría del 2008 al 2014, en la que te inscribías en ofertas de portales de trabajo junto a miles de candidatos, pero nunca se recibía feedback. Si tenías la remota suerte de que te llamaran, tu perfil nunca era suficientemente bueno porque querían más inglés o un máster específico o experiencia de tantos años en el sector X. Si tenías la suerte de trabajar parecía que te hacían un favor pagándote.

Nuestra generación envidiaba a los nacidos en los 70. Ellos ya estaban colocados y sobrevivieron mejor a la crisis. Tenían algo a lo que agarrarse. Una conocida nacida a finales de los 70, me dijo que tenía varios compañeros de la universidad trabajando en periódicos y revistas y en puestos de redactor jefe. Mis compañeros universitarios al final se han ido recolocando en agencias, departamentos de comunicación o desarrollando temas de social media, pero ni uno en un periódico o medio de comunicación.

La semana pasada la ministra Fátima Báñez, la misma que impulsó la reforma laboral, esa que muchos de nosotros sufrimos y de la que muchos se aprovecharon, dijo a los empresarios que ya era hora de aumentar los sueldos a los trabajadores. Parece que las cosas empiezan a ir mejor y parece que van saliendo oportunidades. Esperemos que “comerse el marrón de la crisis” sea realmente algo del pasado para nuestra generación y digamos “me comí el marrón” siempre conjugado en pretérito.

Si te va el rollo generacional de los 80, seguro que te gusta el libro de Mujer Sin Blanca Soltera Busca.

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