Momentos de bofetada en la vida de una treintañera

Las bofetadas siempre han tenido un significado peyorativo y no voy a ser yo quien va cambiarle su mala fama, aunque también han tenido sus momentos de gloria en el cine con Gilda o en el cómic con Batman. Sin embargo, en la vida diaria de cualquier treintañera, tanto soltera como con pareja, las bofetadas son inevitables y aquí algunos ejemplos de ello:

1. Estás en una boda o una fiesta hablando muchísimo con un chico y crees que ha sido un flechazo en toda regla. El día después, emocionada, le preguntas a la anfitriona o a la novia si su invitado ha preguntado por ti porque hubo muchísima conexión. Contra todo pronóstico, el chico ni te ha mencionado, es más ha preguntado por otra con la que apenas intercambió cuatro palabras.

LolaVersus_IsaPiBlog

2. Siempre crees que tu inglés es justillo, sobre todo cuando te codeas con las “supuestas bilingües de la vida”. Cuando un día necesitáis hablar en inglés, te das cuenta que tu nivel de inglés y el suyo son iguales o incluso le puedes dar alguna que otra lección gramatical.

3. Te ha dejado el novio y estás ralladísima. Una amiga intenta subirte el ánimo y, de repente, te empieza a explicar su situación ideal de la muerte (que te hunde aún más) o se pone en plan víctima por un rollo sin importancia suyo y acabas tu animándole a ella.

4. En las conversaciones sobre tallas, siempre me siento un mastodonte. Todo el mundo usa la S y yo soy el gigante que necesita la L. A pesar de ello, cuando voy de rebajas y me encanta un vestido siempre están las diminutas S que no me las puedo meter ni con calzador y, misteriosamente, no hay ni rastro de la L que en teoría no usa nadie, sólo Isa Pi.

BridgetJonesBragas_IsaPiBlog

5. Para dar una buena impresión a un chico, te inventas que te encanta un grupo de música y, en realidad, no tienes ni idea de qué cantan, pero no quieres que piense que no estás en la onda.
Cruzas los dedos para que no te haga muchas preguntas respecto a ello, porque esto sí es un momento bofetada total.

6. En las primeras citas, te mueres de corte y comes poquito para que no crea que eres una glotona. Parece más elegante hacer sólo cuatro bocados. Sin embargo, sí que bebes como una cosaca porque el tema de la copa es muy muy chic y acabas borracha como una cuba y, por supuesto, la imagen de chica con clase que querías proyectar desaparece.

LastNight_IsaPiBlog

7. Tu jefe te pide la opinión sobre un tema. Él está convencido de que su idea es la mejor, pero para sentirse respaldado te pregunta por tu punto de vista. En realidad, tu no compartes su visión y finalmente decides decírselo para que vea que eres una tía con cerebro y opinión propia. Entonces se pone a la defensiva y se enfada. Si sólo era válido su punto de vista ¿por qué me pregunta?

8. Personas que nunca te hablan y te evitan en la vida real y, en cambio, te piden ser tu amigo en Facebook. ¿Quieres verme en bikini o cotillear sobre mi vida? Lo siento mucho pero no cuelgo este tipo de fotos en la red.

Ordenador_IsaPiBlog

9. Un chico monísimo para el que pensabas que eras invisible, te saludo desde lejos. No puedes creértelo y le sonríes y saludas, pero en realidad saludaba a la chica de atrás. Efectivamente, sigues siendo la mujer invisible (ahora también cateta) para él.

10. Todos estos momentos bofetada tienen su origen en un clásico que se inicia en la tierna infancia. Esos compañeros que no han estudiado nada o les ha ido fatal un examen y, en cambio, tú de buena fe dices que te has apañado y resulta que tú sacas un 5 de mierda y el otro un 9. ¿Por qué la gente es tan mentirosa?

BatmanBofetada_IsaPiBlog

9 Comments

  1. 19 septiembre, 2016  15:55 by María

    Última bofetada que me han dado a mí: llevaba meses hablando con un chico por WhatsApp y no veía el momento de conocerle en persona y tener una cita con él. El caso es que este fin de semana di el paso después de que él regresara de sus vacaciones en la playa. La verdad es que no fue una cita de 10 pero a mí me dio la impresión de que conectamos, pero cuando pasaron las 12 de la noche todo se turbó y el chaval salió disparado: tenía sueño, mala cara y decidimos pagar la cuenta y largarnos. Como ya me vi el percal, no insistí en alargar la cita así que cada uno por su lado. Ni siquiera fue capaz de acercarme un poco a casa ya que yo no disponía de coche y él sí. Al menos me invitó. Me fui a casa de bajón pero pensé que se podría arreglar la cosa porque le chaval me gustaba bastante. Quedamos en que la próxima cena la pagaría yo. Qué recórcholis! Al día siguiente va el gilipollas y me bloquea en el WhatsApp cuando estuvimos conversando anteriormente de cómo veíamos las relaciones y lo que queríamos en otras personas, que éramos los dos muy sinceros y que nos diríamos a la cara que si no veíamos que funcionaba la cosa, seríamos claros. Y hace eso. Yo ya no entiendo de la misa la mitad. Me retiro!

  2. 26 julio, 2016  11:29 by Isa Pi

    Uuauuu! Nom e lo creo!!! Gracias por tu comentario Misterious Man

  3. 15 julio, 2016  20:59 by MysteriousMan35

    Jajaja este me ha gustado y para variar no tengo nada en lo que llevar la contraria :)
    PD. Lo del jefe que no acepta nada que no sea peloteo y lo de sufrir las mentiras ajenas también me ha pasado.

  4. 5 junio, 2015  22:03 by Isa Pi

    Nadie la usa y nunca está en rebajas!!!! Qué curioso!!!

  5. 5 junio, 2015  17:37 by Yolanda

    Genialón! La talla L siempre extinta....ésa especie esquiva propia de la criptozoología...algun@s afirman haberla visto! Pero nadie usarla!

  6. 14 mayo, 2015  23:03 by Isa Pi

    Por eso siempre està en stock! Son una minoría!!!!

  7. 14 mayo, 2015  12:41 by Soltera exigente

    Y la XS? quién demonios viste esa talla, la reina Flaquizia?

  8. 13 mayo, 2015  19:51 by Isa Pi

    Gracias! Soy una experta!

  9. 13 mayo, 2015  19:48 by May

    JAjajajaj que bueno...como la vida misma

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