Los cerdos de los que la OMS no nos alerta

Estoy indignada con los señores de la OMS. De repente nos sueltan aquello de que la carne procesada puede ocasionar cáncer, sin matices ni notas al pie, desatando la histeria humana del primer mundo y de los medios de comunicación. Los pobres granjeros / ganaderos de Lleida -entre los que se encuentra mi padre y mi hermano-, y de otras zonas rurales del país se han convertido en los verdugos, los malos de la película, los promotores de un alimento pésimo, horrible. Ellos son los nuevos leprosos en una sociedad consumidora de algas, gusanos e insectos.

BabeCerdito_IsaPiBlog

Aún así, yo siempre estaré al lado de los más débiles y de la carne de Lleida. Unos eligen ingerir drogas o fumar tabaco, yo elijo comer los cerdos de las granjas de mi pueblo. Y si llego al fin de esta vida, habré vivido con dignidad y apoyando a las personas que tienen un negocio honrado, no como esos que invierten en bares o sitios de masaje que “sólo pueden ir hombres” (oído en la radio en horario de protección del menor y leído en las páginas de anuncios de periódicos de gran reputación y prestigio).

Sin embargo, los señores de la OMS no nos alertan de unos cerdos mucho más dañinos. Creo que ni sus sofisticados telescopios ni utensilios de laboratorio conseguirían percatarse de su toxicidad sino que tiene que ser una misma, en primera persona, después del desengaño amoroso o de quitarnos la venda porque a priori son encantadores. ¡Cuántas veces nos hemos encontrado con esos hombres/ cerdos que una vez les hemos dado lo que quieren contestan con monosílabos por el Whats’ up y desaparecen como si fueran David Copperfield! Supongo que por ello, incluso la mismísima Claudia Schiffer declinó comprometerse con un mago.

ClaudiaDavid_IsaPiBlog

Otra tipología de cerdos son los “pobre de mí”, que van de víctima, y con los que nosotras creemos que somos sus salvadoras, sus madres en versión jovenzuela. Aléjate de ellos, no tienes que curar a nadie, a menos de que tengas vocación de médico, así que tienes que estar con alguien a quien admires, no con quien te dé pena. Por su parte, los cerdos mareadores son los egocéntricos por antonomasia, sólo están ellos, ellos y ellos. Son incapaces de decir te quiero y de sacrificarse por ti. Como si el amor sólo fuera risas y polvos…

Uno de los cerdos que menos soporto son los que te desprestigian porque has estudiado una carrera menos “brillante” que la suya o tu trabajo no es de su mismo rango. Con esta tipología de hombres hay que decirles que con su escasa inteligencia emocional y gilipollez integral su inteligencia total queda a 0. Después se le añade que hay que amar a las personas como son. A continuación, se abandona a esta gentuza.

(L-R) KEIRA KNIGHTLEY and ADAM LEVINE star in CAN A SONG SAVE YOUR LIFE?

Llegamos a los cerdos parásito total, ellos son los cerdos mayores, los maltratadores: todos aquellos que se creen con derecho a humillarte (en público o en privado) y a pegarte. Lo más valiente es huir y denunciarlos, con esta gente no se puede dialogar.

Al igual que los cerdos de Lleida también hay hombres maravillosos. Aquellos de los que nos enamoramos, compartimos un proyecto común, amamos y con los que reímos, lloramos y nos lo pasamos bien. Algunas todavía lo estamos buscando pero sé por experiencias ajenas que se puede encontrar (aunque me gustaría saber cuándo y dónde y si falta mucho). Dicen que lo bueno se hace esperar, mientras disfrutaremos de un buen plato de carne.

CuestionTiempoCama_IsaPiBlog

2 Comments

  1. 30 octubre, 2015  15:44 by Isa Pi

    Muchísimas gracias!!!!!

  2. 30 octubre, 2015  15:06 by Cristina

    ¡No he podido reírme más! ¡Qué razón! Te felicito por el post =)

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