Las solteras queremos a un tío bueno

Un clásico escuchado hasta la saciedad por las solteras treintañeras sin blanca es el “no serás demasiado exigente”. Una especie de eslogan que retumba continuamente en nuestro subconsciente como si estar soltera fuera una desgracia de la que se tiene que huir al precio que sea.

No vamos a criticar a los autores del consejo “demasiado exigente” porque es lógico caer en este argumento manido con la lista de buenorros que pueblan las comedias románticas o en los catálogos de Ikea, donde encima el tipo en cuestión cocina y es un manitas. ¿Cómo no pensarlo si todo el día nos bombardean con la idea del príncipe azul?

Las emparejadas felices temen que creamos que nos vamos a encontrar a un Mario Casas de la vida en plan Tres metros sobre el cielo o Tengo ganas de ti o que aparecerá un empotrador llamado Jamie Dornan poniendo en práctica con nosotras a su alter ego en Cincuentas sombras de Grey.

No, las solteras sabemos muy bien qué queremos y las fantasías en plan cenicienta no son nuestro estilo porque el realismo se ha convertido en nuestro más fiel compañero de vida y nos nos aventuramos con promesas principescas. Las solteras buscamos a un tío bueno. Un tío bueno que quizá no tendrá chocolatinas, ni medirá casi dos metros, ni tendrá unos ojos azules penetrantes que nos hipnotizarán, ni nos montará todos los muebles de Ikea en una tarde, ni nos cogerá con tal fuerza que casi volaremos como Baby en Dirty Dancing.

Queremos a un tío bueno como esos personajes que han interpretado John Cusack en Alta fidelidad, Woody Allen en Annie Hall – a pesar de ser neurótico- Johan Domhnall Gleeson en Una cuestión de tiempo o Hugh Grant en Cuatro bodas y un funeral. Por decir alguno de esos títulos que me encantan porque veo en ellas dosis de realidad, sin caer en el melodrama que invita a cortarse las venas.

Estos días me estoy poniendo al día con Las chicas Gilmore. Hace una década veía esta serie en La 2 pero sin seguir escrupulosamente su hilo argumental, cosas de la época y de la televisión analógica que no respetaba al espectador con una emisión ordenada. Ahora la estoy recuperando gracias a Netflix y en cada capítulo salen ideas inspiradoras.

La última creo que encaja a la perfección en este post. Rory Gilmore le explica a su amiga Paris cómo saber quién es tu chico (un tío bueno): “Encuentras a alguien que te complementa. Alguien a quien le gusta lo que a ti te gusta, le gusta las mismas chorradas, lee los mismos libros o ve las mismas películas o escucha las mismas canciones. Alguien compatible, pero no tan compatible como para que acabe siendo aburrido. Respetáis vuestras respectivas opiniones y os reís de las mismas bromas. Pero hay algo sobre la otra persona que le hace imprevisible y es muy emocionante”.

Si te ha gustado este post puede que también disfrutes con el libro de “Mujer Sin Blanca Soltera Busca”.

4 Comments

  1. 9 julio, 2017  11:08 by Ant0ni0

    Por eso entrecomillaba "igualdad". Realmente pienso que para que haya una "igualdad", o al menos una estabilidad, debemos mirar un poco al pasado y ver qué hacían bien nuestros padres y abuelos, recuperar cada cual su rol, porque desde luego la desazón que yo noto en ambos géneros es preocupante... Desafortunadamente el corporativismo, el mercado laboral y en definitiva lo que parece ser una sádica obra de ingeniería social tiende a hacer de todos un único género.
    Por cierto con permiso de la autora (que yo no entiendo mucho de reglas de foros y demás y no se si se podrá...) Comparto el enlace a un vídeo que seguramente os duela (como cualquier verdad) pero que seguro que al menos os reís y puede que hasta os sirva. (resume bastante el tag "hombres")

    https://www.youtube.com/watch?v=k0bw17chZeA

  2. 27 junio, 2017  18:52 by Laura

    Respecto a temas de pareja nada que añadir aunque no estoy de acuerdo. En cuanto a la igualdad, Antonio, creo que buscar la igualdad en todo nos acerca a la desigualdad. La gente nunca es igual, no somos cromos, para poner un ejemplo facilón, hay negros blancos morenos y pálidos, y pretender que todo el mundo sea igual es despreciar lo que nos hace más Yo. Lo mismo ocurre cuando se busca ser iguales hombres y mujeres, somos diferentes y precisamente eso es lo bello, lo que nos concede un género diferente por el que podemos sentir atracción y curiosidad (al no ser el nuestro); el problema es que hoy por hoy estamos tan atontados con el tema del ego que buscamos como borregos clones de nosotros mismos cuando al mismo tiempo nos quejamos de sentirnos solos o diferentes (precisamente saciados de nuestra propia experiencia personal). Otra cosa es que esa desigualdad signifique supeditación y , por consiguiente, falta de derechos en detrimento de uno de los géneros.... La igualdad solo debe ser a nivel de oportunidades sociales y legales, pero éstas siempre deben de respetar nuestras diferencias distinguiéndolas de nuestros roles, (impuestos por la sociedad). Y no es tan sencillo diferenciar entre ambos, creo que ni Einstein sabía hacerlo.

  3. 19 junio, 2017  21:01 by Ant0ni0

    Es increíble cómo a partir de los 30 los estándares empiezan a bajar....Pero no os culpo, como bien dices el cine, la música y las redes sociales (en las cuales colgáis una foto y al segundo tenéis 300 megustas) os han tenido durante años intoxicadísimas, amén del físico que lucís a partir de los 18 y una cultura del "porqueyolovalgo" que ha deformado por completo los roles de cada género ... Por cierto la misma definición de esa serie suena bastante exigente, romántica e idealista....Supongo que no lo podéis evitar. Y ya que nosotros tenemos también lo nuestro y que en teoría caminamos hacia esa "igualdad" espero llegue un punto algún día en el que nos pongamos de acuerdo. Un saludo.

  4. 17 junio, 2017  14:49 by Laura

    Pues sí tras ese "no serás demasiado exigente..." hay todo lo que tú dices, mil prejuicios contra la mujer que no encuentra varón, que si será una princesita floripondia etc... cuando son mucho más floripondios y floripondias los que caen en ese estereotipo. Ayer me fui a bailar tango, prácticamente nadie me sacó a bailar y tuve que ser yo la que sacara, no me importa en absoluto pero soy nueva en el tango y, la verdad, me parece algo aburrido así que me fui pronto. Pues al ponerme los zapatos cómodos para largarme me viene uno y me pide baile, le dije "no gracias ya me marcho"; pero sabiendo cómo son las cosas por este mundo... me pregunté "¿por qué ostias éste me pide ahora bailar cuando ve que me voy a ir? No será para que no me vaya? Es decir, pensando que me voy porque nadie me saca de baile?" Porque esa es otro estereotipo muy manido de la guapita soltera, "seguro que es una caprichosa". La verdad que estoy harta de este tipo de estereotipos, yo soy solo una chica maja que quiere pasárselo bien y si bromeo es sin ninguna maldad, no necesito llamar la atención ni que nadie me vaya detrás, solo busco a un chico simpático que no crea tanto en estereotipos. Y tp digo un Woody Allen porque me parece que sus personajes son unos neuróticos egocéntricos que solo piensan en su pene pero de forma fisna (pero respeto a quien le guste); en cualquier caso estoy de acuerdo contigo: las solteras no buscamos un príncipe, buscamos a alguien que nos comprenda y a quien comprender, compenetración, amistad y si está bueno pues mejor, (tp vamos a caer en el tópico de que nos gustan los feos). En fin que qué bien leer críticas tan valientes de lo que muchos y muchas querríamos decir porque estamos ya hasta las narices y nos callamos por temor a parecer "negativos" y de más mandangas.

Leave a reply

Your email address will not be published.

Leave a reply

 
 

Cómo triunfar en una primera cita

Al final he sucumbido al ligoteo a través de una app, Lovoo. Como mínimos te ríes y te sube la autoestima. Y quién sabe... Espero triunfar en mi cita.

 
 

El complejo Salvad al soldado Ryan

Cuando prospera el complejo estamos con un chico porque creemos que somos las heroínas de la peli de Spielberg y que le vamos a sacar de su mala vida.

 
 

Una agnóstica, casi atea, de San Valentín

Con la excusa de San Valentín, detecto las mentiras de la comedia romántica, el género que sí se basa en la ciencia fícción. ¿Mi poca devoción al santo será la culpa de mi soltería[...]

 

Uso de cookies

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros, Si continua navegando, consideramos que acepta el uso de cookies. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR