El romanticismo ha muerto

La semana pasada vi los dos últimos capítulos de Cómo conocí a vuestra madre. No sucumbí ni a la piratería, ni a las plataformas de pago. Sí, soy de las pocas que sobrevivió a la incertidumbre hasta que Neox emitió el esperado final en abierto. El desenlace me gustó y no me decepcionó, a diferencia de las opiniones de la mayoría de los seguidores de la ficción. Sólo le reprocho su extensión innecesaria por motivos exclusivamente económicos, demasiada paja en la última temporada y una condensación de información de difícil digestión concentrada en los dos últimos episodios.

ComoConociAVuestraMadre_IsaPiBlog

Creo que esta serie ha conseguido atraer la atención de ambos sexo; llenar el vacío que dejó Friends; convertir cualquier aventura en legendaria; exigir una intervención a un amigo cuando se equivoca de camino y, gracias a Barney, los trajes de ejecutivo han dejado de ser aburridos. Y, por supuesto, nos hemos reído con la fobia de Robin a los centros comerciales por su pasado adolescente como estrella del pop hortera, con el nuevo método de ligoteo ¿Conoces a Ted?, con el presentador de El precio justo (el Joaquín Prat americano) como “padre” de Barney o con el cruce de miradas fácilmente inteligibles entre los personajes, entre otros muchos recuerdos que quedarán para nuestro imaginario colectivo.

El mayor milagro de Cómo conocí a vuestra madre ha sido que Ted Mosby, un romántico perdido y de sexo masculino, haya mantenido en vilo a medio mundo para conocer la identidad de la madre de sus hijos. ¿Todavía quedan hombres así? ¿Aquellos que buscan a la chica con quien compartir su vida y tener hijos? Mi experiencia me dice que son unos seres residuales, pero con el éxito del personaje de Josh Radnor está claro que, a pesar de la indiferencia generalizada en la primera impresión, el romanticismo atrae y, en el fondo, hombres y mujeres buscamos su magia en nuestras vidas.

TedYMadre_IsaPiBlog

Sin embargo, la periodista Jenna Mullins del portal Eonline aseguraba sin pestañear – al estilo de la también drástica afirmación de Nietzsche, Dios ha muerto– que “cortejar no está pasado de moda, está muerto”. Algo de razón tiene porque vivimos en la sociedad consumista y materialista hipnotizada por la rapidez e inmediatez de Google, Tinder, la comida basura, el sexo rápido, los follamigos… convirtiendo las relaciones sentimentales en objetos de consumo y, en consecuencia, a las personas.

A una población acostumbrada a la novedad y el cambio constante, individualista por antonomasia, le cuesta mantener una pareja o encontrarla si quiere una relación de largo recorrido, tal y como decía también Mullins en su artículo. Y esto hace que muchas veces terminamos una relación antes de que realmente conozcamos a la otra persona y nos enamoremos. Yo creo que está es una de las razones de mi soltería. ¿Por qué nos da pereza dar o que nos den oportunidades? ¿Cuántos casos conocemos de parejas que no les gustaba el otro “a priori” y con el trato diario han acabado juntos?

OneDay_IsaPiBlog

Conocer al otro exige tiempo y dedicación, compartir momentos y exprimirlos, retrasar acontecimientos y no quemar etapas, disfrutar de la otra persona abriendo nuestro corazón e impregnar la relación de romaniticismo. Pero para una sociedad que lo quiero todo para ayer es difícil alcanzarlo. Decidme, ¿cuántos hombres que conozcáis se lo han currado de verdad? Y con esto no quiero que me malinterpretéis, no quiero resucitar el machismo recalcitrante sino reivindicar el valor que tenemos cada uno, independientemente de si somos hombres o mujeres. Sí, hemos tenido muchas parejas y rollos de una noche, pero ¿cuántas relaciones de calidad?

Ted Mosby ha demostrado que se necesitan nueve temporadas y nueve años para terminar con la persona que realmente quiere. Su aventura, la de un loco romántico, ha conseguido mantener el interés de los espectadores de casi todo el mundo. ¿Somos tan indiferentes al amor? ¿En realidad el romanticismo está muerto? Yo creo que intentan matarlo porque económicamente hablando no es tan lucrativo como el individualismo y el cambio constante. Pero en el fondo todos tenemos un romántico en nuestro interior, sino ¿cómo pudo congregar Mosby y su romántica historia a 12,9 millones de espectadores en la emisión del último capítulo en la CBS?

RobinYTed_IsaPiBlog

4 Comments

  1. 19 diciembre, 2014  15:08 by Isa Pi

    Yo creo que todo igual pero sin despachar tan rápido a la madre y no perder el tiempo con capítulos intrascendentes... hubiera estado mejor. Pero a mi me gustó como terminó. No sé qué pasa pero siempre te cruzas con uno que no busca lo mismo que tu, jajajjaja. ¿Qué complicados somos no? Quizá es porque en el fondo nos da miedo tomárnoslo demasiado en serio.

  2. 19 diciembre, 2014  14:03 by Sophie

    La serie me encantó, el final me cabreó. ¿Nos tienen en vilo hasta conocer a la madre, la despachan corriendo en poquitos capítulos y terminan diciendo "Ted siempre amó a Robin"? Venga hombreeeeee.

    No creo que el romanticismo haya muerto, sino que es difícil encontrarlo, más que nada porque no hay suficiente paciencia para no quemar etapas corriendo, para disfrutar cada momento, las mariposas en el estómago, los cafelitos en la cafetería favorita, compartir las palomitas en el cine, etc. Queremos todo para ayer y por desgracia nos encontramos con personas que no quieren lo mismo que nosotros ni son claros con lo que quieren. A lo mejor tú quieres una relación-chispazo, intensa pero breve, y la otra persona quiere una relación duradera o al revés.

  3. 19 diciembre, 2014  10:36 by Isa Pi

    A mí me da pena que se haya terminado... Cuando te encariñas con una serie... Y yo también creo que hay que huir si uno no busca lo mismo que el otro. Gracias como siempre por tu comentario.

  4. 19 diciembre, 2014  00:34 by Rocío

    Yo me lo he pasado pipa con esta serie; me gustaban todos los capítulos; me encantaba Robin, Barney y poco a poco le fui cogiendo cariño a Ted, no olvido a Marshall ni a Lilly... Reconozco que soy poco romántica al uso, pero sí a mí manera y en determinadas cosas. No creo que se haya perdido el romanticismo, aunque si es verdad que muchas veces nos engulle la vorágine de el aquí ahora ya y adiós, sólo pienso que hay que salir corriendo si te ves venir que la otra persona te ofrece algo que no es lo que tú buscas, y lo digo en el caso de que estés buscando ese punto de romanticismo y no al contrario. Hay que valorarse y no conformarse en esto, como en otras tantas cosas de la vida. Me ha gustado mucho el artículo.

Leave a reply

Your email address will not be published.

Leave a reply

 
 

Una bloguera llamada Sara Carbonero

Después de visualizar el vídeo colgado en su blog, hay algo que no cuadra. Todas aquellas que ejercemos de protagonistas de la vida real sabemos que hay motivos para la sospecha. [...]

 
 

Los incultos de Adán y Eva

Imagino que Adán y Eva nunca se hubieran visto en un reality, especialmente, porque no encajan en el difícil perfil que acostumbra a buscarse en un formato de este calibre.

 

Uso de cookies

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros, Si continua navegando, consideramos que acepta el uso de cookies. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR