Aunque no lo creas, hay un hipster en tu interior

Dirás que tú eres alguien ajeno a este mundo obsesionado por las etiquetas. No eres ni choni, ni pijo, ni hippie, sino un tipo normal que hace lo que puede. Sin embargo, el mundo hipster que en teoría busca la autenticidad, es decir, huir de la masa, ha invadido el universo convirtiéndose en una corriente mainstream (muy a su pesar). Seguro que alguna de estas características que juraste no llevar en su momento o que te horrorizaban hace unos años, ahora forman parte de ti. Da la bienvenida al hipster que hay en tu interior.

Gafas grandes de pasta. En la década del 2000 parecía algo rancio que volvía a nuestras retinas cuando en Informe Semanal hablaban por enésima vez de la Transición. Juramos que nunca nos pondríamos unas gafotas de tales características. A Yves Saint Laurent le quedaban bien, a nosotros no.

Portátil Mac. En los 90, molaba Mackintosh pero sólo por su logo de la manzanita que salía en todas las películas. Casi nadie tenía uno – al menos en mi pueblo y alrededores – aquí preferíamos el Windows 95, hasta que el modernillo de la clase aseguraba tener el 97. Siempre me pregunté por qué no hubo un 96. Supongo que costaba actualizarlo como mínimo dos años.

Amelie. Película curiosa o extraña que lo petó en los cines en los albores de la explosión hípster. Todavía ahora si vas a Montmatré te haces una foto en la frutería, en su cafetería o en la escalinata del Sagrado Corazón para sentirte un poco como ella. No hay nadie más hípster que Amelie y tu la amas.

Comida ecológica. En teoría pasas de todo este rollo pero cada vez cuidas más qué compras y compruebas las etiquetas para asegurarte que no usen aceite de palma, ni azúcares añadidos, grasas saturadas y que sea producido cerca y no en Chile o Colombia.

Sushi. Si antes nadie había probado la comida japonesa – sólo veíamos a Goku engullir boles y rollitos de arroz-, sí nos encantaban los grasientos rollitos de primavera o cerdo agridulce del chino a la vuelta de la esquina. Como los chinos saben que hay un hípster en tu interior, se han metamorfoseado con sus vecinos nipones y nos ofrecen nigiris y sashimi en lugar de sus platos típicos. ¡Cuántas veces creemos que nos está sirviendo un japonés y se trata de un chino!

Camisa leñador. Si antes lo llevaba el leñador de Caperucita Roja ahora lo llevas tú con unos vaqueros ajustados y bailarinas. Sí, el rollo Audrey también puede combinarse con la tendencia más lumbersexual.

Barbas. Hace unos años esta tendencia no podía ser menos trendy. Esos pelos podían ser cultivo de gérmenes. A nadie se le ocurriría besar a un hombre con barba, además de que se ponía encima como mínimo 10 años. Ahora nos vuelven loquitas, incluso un tío feo pasa a ser súper atractivo.

Leave a reply

Your email address will not be published.

Leave a reply

 
 

Los inútiles de letras (Parte 2)

Si de algo estoy segura es que a los de letras no hay quien nos calle y que estamos muy orgullosos. Me twittearon: “Estudié Humanidades y lo volvería a hacer”.

 

Uso de cookies

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros, Si continua navegando, consideramos que acepta el uso de cookies. Las cookies permiten a una página web, entre otras cosas, almacenar y recuperar información sobre los hábitos de navegación de un usuario o de su equipo. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR